FORMULARIO

Barbaridades de mi entorno escondidos

Julio César Ospino Navas

Código: 311437

A través de la historia los acontecimientos de la humanidad, tanto acciones buenas como atrocidades de las culturas, pensamientos geocéntricos, hasta la mente cruda del hombre serían los causantes de incontables barbaridades.

El  “desmadre en la historia del hombre” lo determinaría así, por el severo  accionar a nuestra propia raza,  el genocidio de ideas crueles han perjudicado  la historia del rol de las mujeres en la sociedad y la aniquilación de sus derechos dentro de ellas.  “Pero que desatino en  la libertad de ellas”. Hablemos de sus moralidades ¿cómo que en casos de divorcio tenía posibilidad de independizarse solo en caso de maltratos, ¡dónde quedaban sus derechos?!

¿Cómo que tenía que estar confinada solo al hogar? ¡Por Dios, es una locura! Ni siquiera posibilidad de participar en cargos públicos.  Podríamos condenar a estas diversas culturas e ideologías por martirizar a la mujer. Pero no, ya es tarde para llorar  en sangre derramada.

EN términos locales aún haciende a otras atrocidades psicológicas que aún marca a la figura femenina.  Me preguntaba porque mi vecina con ya casi de 65 años de edad no tenía un esposo o hijos por cuidar, los años pasaban y solo se ocupaba por estar como ama de casa con su madre, ya sin vida. se ocupaba  nada más de “soltar la sopa que me volaba por el callejón de atrás para irme a jugar” discúlpenme el dialecto, pero ya me parecía un gran problema con tan solo 13 años de edad en plena juventud de disfrutar la libertad ja, ja, ja, ja. Tanto,  que me enfrenté para preguntarle su soledad, ¿por qué no tenía hijos que regañar? ¿Por qué no tenía un esposo que enfrentar?  Me expresó casi con acento escaso,  “la historia en mi juventud era muy diferente a la que hoy estás viviendo y la sociedad antes era más humillante, tanto, que hasta haría de tú vida miserable, que ya solo llegarías hasta ahí”  – pregunté él ¿Por qué?  Respondió…

“No lo entenderás” dejé mis preguntas rotundas, nada más pasó el tiempo. Sin embargo rumores en mi comuna se dirigían a que ella  había sido violada y desmoralizada por la sociedad quedando con trastornos y  evadiendo otra vez el  sexo. ¡Pero si! Ya entendía su caso. 

avancemos mentalmente al modernismo

En tiempos no tan lejanos existía la creencia que la mujer que tuviera sexo antes del matrimonio, en mi cultura era considerada desmoralizada y quedaba sellada por la comunidad e incluso por la figura de la iglesia. Al parecer ya entendía el recelo de cuidarme más  que a su propia vida. Si señores ya no era la “chismosa”.

Es increíble o más bien inequívoca la desgarradora historia femenina  a través  del tiempo que aún en la actualidad en mi juicio deberíamos acabar con la desigualdad, ponerle fin al tabú del sexo de pluralidad que la mujer quiere tener en su vida, ¡es su libertad la que está en juego! No podemos pensar  mediática mente,  es imprescindible cambiarlo desde el entorno social, sin necesidad de fastidiar las diversas culturas y creencias religiosas. Seamos libres de pensar respetando rotundamente  la libertad de la pluridiversidad, de quienes disfrutan del sexo en diferentes aspectos, en edades no acostumbrada, sentenciándolas a una vida descomunal.

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